Cruzar
la frontera en sueños.
Tomarse la libertad de huir tras la partida.
Una partida
que solo se plantea tras la decisión.
Sola a la una de la mañana. ¿Qué estaba haciendo ella en aquel lugar?
Todo había empezado con un juego, una típica noche de miedo de campamento, en la que le había tocado a ella ser la rehén.
Allí sentada, a los pies de aquel monasterio del siglo XV, envuelta en aquella tormenta estival que se avecinaba poco a poco. Inquieta, aguardando a que vinieran a por ella, mientras oía los gritos de sus compañeros aterrorizados como cada año.
Porqué a ella, se preguntaba a cada minuto mientas se aferraba a aquel móvil que le habían dejado como única luz. Inquieta, miraba hacia todas partes buscando las luces parpadeantes que le alertaban que alguien venia.
Tras diez minutos sin aparecer nadie, los ruidos de la noche se hacían cada vez más persistentes, hasta el punto de que se confundían en su cabeza lo real con lo imaginario. Pisadas, gruñidos de animales y susurros la envolvían. Además de todas aquellas historias imaginarias contadas sobre los monjes de aquel lugar se les habían evaporado la ficción.
El cielo se iluminó una vez más en la tormenta y a lo lejos lo vio aquella silueta humana mientras gritaba como nunca lo había hecho antes. Su última visión fueron esos ojos amarillos que la observaban sin moverse desde la oscuridad.
Lo siguiente que recordaría, fue el despertarse rodeada en aquellos cálidos brazos que tan bien conocía todavía temblando. Eso sí, nunca llegaría a descubrir que fue lo que ocurrió después o si todo habían sido paranoias nacidas de su miedo.
Per aquell temps, jo era un jove preocupat pel mon que em rodejava. Aquest fou un dels motius que m’impulsaren a aconseguir els diners que em costarien aquelles vacances en un temps record, ja que les noticies del que estava ocorrent ens arribaren aquella última setmana d’abril. Per sort, el problema del allotjament estava solucionat ja que coneixia a un vell amic que estava vivint allí, qui era també qui ens havia portat les noves.
No hi era la primera vegada que sentia aquelles cançons de veus reclamant allò que buscaven ja que des de feia alguns mesos, eren habituals aquestes des de les aules. Però havia alguna cosa que diferenciava de tot allò del que havia vist anteriorment. Només arribar, el primer dia que vaig acudir ja em vaig sentir un més d’ells. Les llambordes passaven per les meus mans com la de tots els altres per a lluitat contra la policia.
Durant aquells dies el país estava paralitzat, ja que huit milions de persones estaven en vaga i amb el pas dels dies, van començar a ocórrer els problemes, ja que no havia gasolina, les coles eren constants en busca de menjar i les escombraries creixien en els carrers. La decepció arriba a nosaltres quan després d’ haver aconseguir fer eleccions de manera anticipada, els resultats foren nefastes, encara pitjor que ‘ls anteriors.
Encara que la idea que se te és que fou un autèntic fracàs, vull pensar que no es del tot cert ja que amb la nostra acció demostràrem aquells valors que defeníem,es a dir, que la joventut també teníem veu, que ja no volíem seguir els passos que ens havien ensenyat, que érem aquells que teníem el poder per a canviar les coses. Pensant-ho bé, pel que cridàrem: la igualtat, la pau, la llibertat,...,estan presents en aquestos moments en la societat i m’agrada pensar que vaig les llambordes sí que havia arena de platja.
Tal volta aquestes no son el prototip de vacances ideals, però per a mi sí que ho foren, ja que durant aquell maig de 1968 va estar prohibit prohibir.
Toda esta reflexión a partir de un rodaje que a mí me está demostrando que es aquello que me gusta hacer. Una Celestina que me está dando la oportunidad de descubrir quién soy, por lo cual solo existen palabras de agradecimiento para todos aquellos que de alguna manera están haciendo posible esta aclaración de ideas y solo una cosa a tener encuentra, que aquello que estamos intentando hacer que se haga medianamente bien, ya que con el apoyo de todos puede salir algo más que decente.El movimiento en pro de los derechos de la mujer no surgió en el siglo XX o en el XIX como muchas pensábamos, sino que existen antecedentes documentados ya anteriormente. Sin embargo, hasta el siglo XX no se han logrado los mayores logros, siempre con el sacrificio y la lucha de numerosas mujeres que no han querido conformarse.
Cabe destacar que antes de que se instaurara el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora ya se habían celebrado otros eventos similares entre los que cabe destacar el Women’s Day que se celebró en Estados Unidos el 28 de febrero de 1909 y que continuó teniendo lugar hasta 1913, aunque dicha celebración era de carácter más nacional.
Sabemos que nuestro primer Día Internacional de la Mujer tuvo lugar el 19 de marzo de 1911 en varios países de Europa, y que en ese primer encuentro participaron más de un millón de mujeres ansiosas por hacer saber al mundo sus reivindicaciones:
- El derecho a voto
- El derecho a la ocupación de cargos públicos
- El derecho a la formación profesional
- El derecho al trabajo y a la no discriminación por el mero hecho de ser mujer.
Aunque lo anterior lo conocemos con certeza el problema surge cuando queremos saber el detonante de dicho acontecimiento, puesto que existen muchas fuentes de información erróneas con diferentes versiones al respecto.
Una de las versiones sobre este tema cuenta que el 8 de marzo de 1857 en Nueva York las mujeres de una fábrica (cuyo nombre también varía según la fuente) protestaron por la mejora de sus condiciones laborales, tras lo cual el empresario dueño de la fabrica las encerró y prendió fuego a la fábrica muriendo 129 mujeres. El mito continúa afirmando que en conmemoración de este suceso surgió más adelante el Día Internacional de la Mujer, pero en realidad no existe ningún documento fiable que corrobore esta versión. Otra teoría que circula es que dicho incendio ocurrió el 8 de marzo de 1908, teoría que se viene abajo en cuanto se descubre en el calendario de ese año que el día 8 de ese mes era domingo, día en el que difícilmente se origina una huelga, además de que tampoco hay ningún dato que sustente este hecho. Por último también se escucha que el origen pudo ser una manifestación del sector textil que se produjo en esta época también en Nueva York, pero nuevamente nos encontramos con que la afirmación no parece basarse en ningún dato serio.
Lo que encontramos cuando acudimos a investigaciones serias sobre este tema es que fue en Copenhague donde, en 1910, en la celebración de la II Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas, se aprobó por unanimidad el establecimiento del Día Internacional de la Mujer Trabajadora como método de lucha por la causa de la mujer. Esto fue gracias e la propuesta hecha por una mujer socialista y alemana, Clara Zetkin.
Con respecto al incendio anteriormente mencionado: si ocurrió, pero no en 1857, ni en 1908, sino el 25 de marzo de 1911, pocos días después del primer encuentro internacional y en la fábrica “Triangle Shirtwaist Company” de Nueva York, donde murieron más de un centenar de trabajadoras. La relevancia que se le otorga es debida a que se hizo referencia a él en muchos de los encuentros anuales posteriores, pero no fue el origen del Día Internacional de la Mujer. Del mismo modo se sabe que si ocurrió una manifestación del sector textil, pero el 27 se septiembre de 1909, y la huelga se prolongó durante 13 semanas (hasta el 15 de febrero de 1910), pero tampoco tuvo parte en la instauración de la celebración del 8 de marzo.
Lo que parece haber ocurrido es que a finales del siglo pasado ha tratado de desvincularse la aparición de este día con el comunismo, que es en lo que derivaría el socialismo de aquel entonces. Y para esto se han elaborado diferentes farsas que al final no han podido sostenerse.
Prosiguiendo con la historia de la lucha de la mujer, y dejando ya polémicas a parte, tras el éxito del primer encuentro más países fueron sumándose a la manifestación pública sucedida. Rusia lo hizo en 1913, y en el resto de Europa se llevaron a cabo mítines de apoyo a la mujer y en contra de la guerra (Primera Guerra Mundial) en 1914 en fechas cercanas al 8 de marzo.
Fue el 8 de marzo de 1917 en Rusia donde, como consecuencia de la escasez de alimentos, las mujeres se amotinaron. Este importante acontecimiento marcó el comienzo de la Revolución Rusa, que derivó en la caída del Zar y en el establecimiento de un gobierno provisional que por primera vez concedió a la mujer el Derecho a Voto. Por la relevancia de este suceso, y sobre todo porque fueron las mujeres quienes lo llevaron a cabo parece ser que se situó definitivamente en el día 8 de marzo del calendario gregoriano el Día Internacional de la Mujer Trabajadora.
Ya en 1920 en Estados Unidos se logra la aprobación de la Decimonovena Enmienda de la Constitución Estadounidense por la que se otorga a las mujeres el derecho al sufragio en este país.
Otro hecho importante es la adhesión a la defensa de la mujer y de sus derechos de las Naciones Unidas desde que en 1945 se firmó en San Francisco una carta que constituye el primer acuerdo internacional que defiende la igualdad de ambos sexos como derecho fundamental e indiscutible. Y actuando en consecuencia desde entonces las Naciones Unidas han tomado innumerables medidas en diferentes campos con el fin de lograr que lo escrito en aquella carta se vea algún día plasmado en la realidad, destacando como ejemplo la declaración de 1975 como “Año Internacional de la Mujer”, así como la adopción de numerosas medidas legislativas, sociales, etc. Y, como no podía ser de otra manera, dicha organización, con cuya mediación se ha conseguido que incluso más países se unan a nuestra causa, también se ha unido a la celebración del Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo,
Ya para terminar sólo me falta resaltar que la situación de la mujer ha evolucionado de manera vertiginosa desde que un millón de mujeres se reunieran el 19 de marzo de 1911 para reivindicar públicamente lo que por naturaleza les correspondía, pero no debemos olvidar que un siglo después aun hay objetivos que no se han logrado, como la no discriminación de la mujer en el trabajo. Es por esto que no debemos relajarnos ni conformarnos, especialmente el día 8 de marzo. Debemos no ser conformistas y recordar que esta es nuestra causa, y que ningún organismo oficial va a defenderla con más garra que nosotras mismas. Podemos hacerlo desde nuestras familias, amigos y trabajo, y sobre todo recordando que lo tenemos mucho más fácil actualmente ya que otras han superado muchas dificultades a lo largo de la historia.